Grezia: Tsiprasen kapitulazioaren eta dimisioaren ondoren zer?

Zein dira Ezkerreko Plataformaren eginkizunak?

 

El pasado 5 de julio la clase obrera y la juventud de Grecia dieron una lección histórica en el referéndum sobre el acuerdo con la UE. Desafiando a la Troika y su campaña de terror, superando las mentiras escupidas por los medios de comunicación de toda Europa y la santa alianza de la socialdemocracia y la derecha para imponer un resultado positivo en las urnas, la movilización del pueblo griego dio un abultado triunfo al OXI (NO). Esta victoria que fue celebrada en la plaza Syntagma de Atenas y por todo el país, fue también vista como propia por los trabajadores y la juventud de Europa y el mundo entero.

La posibilidad de revertir los planes de ajuste y austeridad que han llevado a Grecia a una situación catastrófica se abría paso una vez más gracias al impulso y la participación masiva de los trabajadores. La diferencia en las urnas, más de 22 puntos a favor del OXI, es la mejor prueba de la voluntad de los oprimidos por llevar la lucha hasta el final, rompiendo con las recetas capitalistas y colocando la transformación socialista de la sociedad en el orden día. Una voluntad del pueblo, que contrastó vivamente con la actitud de Alexis Tsipras y el aparato dirigente de Syriza. No pasaron ni 48 horas desde el cierre de las urnas, para que el primer ministro griego demostrara una disposición servil a la capitulación.

Desde que Tsipras y sus colaboradores se humillaran ante la Troika y llegaran a un acuerdo mucho más lesivo que el sometido a referéndum el 5 de julio, la deriva de la dirección de Syriza hacia la derecha se ha acentuado de manera escandalosa. Traicionando todos los acuerdos aprobados en el congreso fundacional del partido y del programa de Salónica con el que se presentaron a las elecciones de enero, Tsipras ha sacado adelante todas las medidas que le exigía la burguesía griega y europea gracias al apoyo parlamentario de Nueva Democracia y el PASOK. En un auténtico frente único con los partidos de la burguesía, derrotados en enero y julio, el aparato de Syriza se ha colocado abiertamente contra los intereses de la mayoría actuando como testaferro de la austeridad y los recortes.

Las excusas planteadas para justificar esta capitulación, aludiendo a que no había ninguna alternativa frente a una posible salida del euro y el chantaje de la Troika, sitúan a Tsipras en el mismo terreno que la socialdemocracia de derechas. Es el mismo argumento que históricamente han utilizado todos los dirigentes que han traicionado los principios de la izquierda y sus compromisos con la clase trabajadora. Igual que Felipe González y Blair, Zapatero y Hollande, el máximo dirigente de Syriza se ha plegado a la lógica del capitalismo.

La plataforma de Izquierdas da un paso al frente

La oposición en el seno de Syriza y en el conjunto de la izquierda política y sindical a la capitulación de Tsipras no ha hecho más que crecer en las últimas semanas. En las votaciones parlamentarias, cerca de un tercio de los diputados de Syriza se han opuesto a los planes del gobierno, de tal forma que su mayoría solo se ha podido mantener con los votos de la derecha. En cientos de agrupaciones y comités locales de Syriza los pronunciamientos contra el nuevo Memorándum se han sucedido, incluyendo una declaración firmada por la mayoría del Comité Central contraria a este acuerdo humillante.

En esta atmósfera de shock y teniendo en cuenta que estamos en periodo estival, las manifestaciones y movilizaciones auspiciadas por los sindicatos, el PAME y el conjunto de la izquierda contraria al acuerdo (KKE, Antarsya, Plataforma de Izquierdas…), han congregado a decenas de miles y muestran que la oposición de izquierdas puede ganar una gran terreno. En el seno de Syriza, la Plataforma de Izquierdas celebró un gran mitin a finales de julio con miles de seguidores, una advertencia de que Tsipras no impondrá sus planes sin una gran resistencia de la base militante. Y este ha sido uno de los factores fundamentales que han precipitado su dimisión y la decisión de convocar elecciones el 20 de septiembre.

Una vez que la dirección de Syriza ha entrado por el camino de la lógica capitalista, la burguesía griega y europea le exige llevar a cabo la tarea encomendada hasta sus últimas consecuencias. No es casualidad que la prensa europea celebre la decisión de Tsipras y se refieran a él como un factor muy importante para lograr la estabilidad política de Grecia. Claro está, para elevarle a esta nueva categoría después de estar meses vilipendiándole y pintándole como un rojo peligroso, tiene que expulsar al ala de izquierdas de Syriza. Tsipras, lo ha demostrado, se ha convertido en un político responsable y necesita del control absoluto de su partido y de su grupo parlamentario, de ahí que el anuncio de elecciones anticipadas sea la mejor coartada para laminar a la Plataforma de Izquierdas.

La respuesta de los diputados de la Plataforma y de sus dirigentes más importantes ha sido inmediata: la creación de un grupo parlamentario propio y la formación de una nueva organización, “Unidad Popular”. Un paso adelante muy importante que debe ir acompañado de una campaña masiva para ganar a la mayoría de la militancia de Syriza a un programa socialista que plantee, como puntos irrenunciables, el rechazo al Memorándum, a la política de austeridad y recortes, así como a la nacionalización de los sectores estratégicos de la economía. La cuestión del euro es obvia: si permanecer en la “moneda única” lleva acompañada una política de consecuencias catastróficas para el pueblo de Grecia, la salida del euro es una necesidad. Una salida no para refugiarse en el dracma capitalista y recurrir a las devaluaciones para hacer más competitiva la economía griega, sino para expropiar a los capitalistas, nacionalizar la banca e incautar las riquezas acumuladas por los monopolios imperialistas, paralizar las privatizaciones, establecer el monopolio del comercio exterior y el control obrero sobre la producción.

Un programa consecuentemente socialista es una parte de la estrategia. Unido a ese factor fundamental, la Plataforma de Izquierdas tiene que realizar un llamamiento inequívoco al Frente Único a toda la izquierda que lucha (KKE, Antarsya…) para movilizar y ganar el apoyo de la clase trabajadora y la juventud. El reagrupamiento de la izquierda que quiere romper con el capitalismo, que quiere luchar por la transformación socialista de la sociedad, es un paso decisivo. Las urnas son importantes, pero no menos lo es disponer de un Frente Único de la izquierda revolucionaria que pueda actuar en el terreno electoral y, sobre todo, en la lucha de clases que no tendrá un momento de tregua en el próximo periodo.

Es absolutamente inevitable que amplios sectores de las masas sigan confiando en Tsipras, cuando la alternativa es Nueva Democracia o el PASOK. Pero incluso un hipotético gobierno de Syriza después del 20 de septiembre, habiendo expurgado de sus filas al ala izquierda, estará sometido a una presión bestial. La burguesía no se va a conformar con buenas palabras, exigirá hechos y todos en la misma dirección; la clase obrera y la juventud sufrirá en sus carnes esta nueva versión del reformismo sin reformas, y responderá con contundencia más temprano que tarde. Pero una cosa es segura, la posibilidad de estabilizar el capitalismo griego está muy lejos de ser realidad a corto plazo. La lucha de clases en Grecia y el proceso revolucionario continuarán, con sus flujos y reflujos, abriendo nuevas oportunidades para que los trabajadores se alcen con la victoria.

Por su interés publicamos a continuación una nota de Stathis Kouvelakis, miembro del Comité Central de Syriza, que ha circulado en medios digitales y por las redes sociales.

¡Nace “Unidad Popular”!

Panagiotis Lafazanis Kouvelakis, miembro del Comité Central de Syriza

Esta mañana, a primera hora, [viernes 21 de agosto], 25 diputados de Syriza abandonaron el grupo parlamentario del partido para crear una nueva formación bajo el nombre de “Unidad Popular”. La mayor parte de estos diputados están afiliados a la Plataforma de Izquierdas, pero se han unido también otros como Vangelis Diamantopoulos o Rachel Makri, una estrecha colaboradora de Zoe Konstantopoulou [Presidenta del Parlamento Griego].

Este es un acontecimiento importante en la política griega, pero también para la izquierda radical en Grecia y a escala internacional.

Se deben subrayar tres elementos:

El primero es que “Unidad Popular” es el nombre de un nuevo frente político que reagrupará a trece organizaciones de la izquierda radical, aquellas que firmaron el texto publicado el 13 de agosto a favor de la constitución de un “Frente por el NO”. Este frente es por lo tanto el primer resultado tangible de la recomposición de la izquierda radical de Grecia. Una recomposición que extrae todas las lecciones de los últimos cinco años y, por supuesto, de la experiencia de Syriza en el poder y de la catástrofe en la que ha desembocado.

El segundo es que el papel del frente es perfilarse como la expresión política de ese NO que se dio tanto en las elecciones de enero como en referéndum del 5 de julio. Las principales líneas programáticas son la ruptura con la austeridad y los memorándums, el rechazo de las privatizaciones y la nacionalización bajo control estratégico de sectores de la economía, empezando por el sector bancario y, de manera más amplia, el cumplimiento de una serie de medidas radicales que moverán la correlación de fuerzas a favor de los trabajadores y de las clases populares y abrirán el camino para la reconstrucción progresista del país, de su economía y de sus instituciones.

Estos objetivos no se pueden llevar a cabo sin salir de la zona euro, como ha demostrado el reciente desastre, y sin romper con las políticas institucionalizadas por la UE. El frente también batallará por una lucha internacionalista, a nivel europeo e internacional, y estará a favor de salir de la OTAN, rompiendo los acuerdos entre Grecia e Israel y oponiéndose de manera radical a las guerras e intervenciones imperialistas.

El tercero es que el nuevo grupo parlamentario es el tercero más grande en el parlamento griego, por delante de Amanecer Dorado, el partido neonazi. Esto significa que en los próximos días su dirigente, Panagiotis Lafazanis, recibirá el mandato para constituir un gobierno, en el plazo de tres días, como estipula la constitución griega. Tras la dimisión del gobierno de Tsipras este mandato queda ahora en manos del segundo partido en el parlamento, Nueva Democracia, el principal partido de la oposición de derechas. Unidad Popular utilizará este margen de tiempo para lanzar un debate amplio y para movilizar a todas las fuerzas sociales que quieran luchar contra la austeridad y los memorándums, tanto contra los anteriores como contra el actual.

 

El programa del partido y sus apoyos entre las personalidades de la izquierda griega, que se espera que sea bastante impresionante, será hecho público a principios de la semana que viene.

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